Carta de un becario de La Chuice

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becariosDesde Árbol de noticias se hicieron eco de la siguiente carta de un becario que no tuvo muy buena experiencia en la empresa La Chuice:

 

Estimado amigo/a:

Soy el último becario de La Chuice que no recibirá su sueldo y todo lo que lea usted aquí perseguirá ese objetivo.

Me llamo Francisco Rouco, soy estudiante de Periodismo en la UCM, y desde julio he estado ejerciendo labores de apoyo en el Departamento de Comunicación de la agencia publicitaria La Chuice, con sede en Sagasta 30 3ºB, Madrid. Durante tres meses he hecho cuanto me han pedido y he aprendido algunas labores realmente útiles e interesantes. Una de ellas ha sido la elaboración de una base de datos con más de 300 medios de comunicación y agencias (a partir de las direcciones que aparecen en las webs de estos medios, esto es, de dominio público), tarea que me llevó no pocas semanas de aburrido trabajo clasificatorio. Si alguna vez ha recibido ese atracón de mentiras que en La Chuice llaman “NdP”, es, en gran parte, gracias a mi trabajo. De hecho, muchas de esas mentiras las escribí yo mismo.

Mis jefes, el Presidente de La Chuice, Chema Herrera, y el Director General, Ángel Dámaso Alonso, se negaron rotundamente a pagarme los 600€ que me correspondían por mis tres meses de prácticas, aún habiéndome prometido que se me pagarían. Recuerdo con precisión la conversación mantenida con Ángel Dámaso Alonso, en la que me decía que se me pagaría lo pactado con el COIE1, y cómo, minutos después, su secretaria me comunicaba sus nuevas palabras “No vas a ver un duro“; o también la sorna con la que me recibió Chema Herrera en su despacho cuando le dije, tras suceder lo anterior, que me dirigía al COIE a denunciar lo ocurrido y que por 600 miserables euros no valía la pena enemistarse: “Vete, vete…y suerte”, fueron sus palabras. Ahora, también recuerdo las quejas de mis compañeros al no recibir su sueldo siquiera a mediados de mes y escuchar al Director General anunciando que se iba a un parque de atracciones a mediados de semana.

Así las cosas, he decidido, por una vez, no conformarme con el apoyo impotente que me brindan los órganos universitarios, que si bien se han mostrado conmigo interesados, sus acciones no pasan de la mera advertencia a los morosos. De esta forma, y tal y como los directivos de La Chuice han hecho por su parte, yo renuncio al cobro de los 600€, rompiendo por tanto la obligación de deberme a la cláusula de confidencialidad.

La Chuice surgió de la fusión de His Master Choice (empresa avalada por 11 años de experiencia) y The Right Marketing a comienzos de este año. La plantilla se extendía hasta los 27 trabajadores y 9 eran los clientes. Apenas pasados cuatro meses, el balance es esclarecedor: 7 son los trabajadores que se mantienen en su puesto, sin contar a la secretaria/administrativa y a los dos directivos de los que ya he hablado antes. Actualmente, La Chuice no tiene ni Departamento de cuentas (el director fue despedido y las dos comerciales decidieron abandonar simultáneamente) ni de comunicación, pues su director se despidió hace unas semanas y ha presentado denuncia por incumplimiento de contrato al no percibir su salario. Y entre las ausencias hay que hablar también de la falta de línea telefónica: durante las últimas semanas las llamadas de acreedores han sido tan abundantes -recuerdo al dueño de la cartelería encargada de la campaña de UPyD, quien preguntaba qué podía hacer para cobrar el dinero que se le debía desde febrero- que se ha optado por una curiosa decisión: contratar a una secretaria que no entiende español: el teléfono, simplemente, no se coge. Y en cuanto a los clientes, La Chuice sólo conserva, como dije, a 3. Y es en el funcionamiento interno donde encontramos la guinda del pastel: Chema Herrera dirige la empresa basándose en cotilleos y confidenciales de unas fuentes que poco tienen de veraces, a juzgar por las numerosas veces que he tenido que investigar a un cliente para luego no ir más allá. Si las suposiciones de Chema Herrera fueran ciertas, la empresa tendría en cartera más de 10 clientes.

A pesar de todo lo anterior, La Chuice sigue contratando personal y haciéndose con nuevos clientes. La cuestión es: si los proveedores están descontentos porque no se les paga y los trabajadores igual dado que no cobran ¿Acaso los siguientes en sufrir las consecuencias de esta mala gestión no serán los clientes?
 
Intentar transmitir todo lo que he visto en La Chuice me resulta complicado, y entiendo que no haya quedado del todo claro. Si el lector tuviera alguna duda o se sintiera atraído por esta historia no dude en ponerse en contacto conmigo a través del correo (roucof arroba gmail.com). Pero recuerde, no persigo otro objetivo que el que resalté más arriba: ser el último trabajador de La Chuice en no cobrar.

Si ha leído hasta aquí, gracias.

Un cordial saludo.

Francisco Rouco del Olmo
22 de Octubre de 2008

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  1. ¡Acabo de descubrirme en tu blog!
    He estado ojeándolo y me parece una iniciativa interesante. Lo de darse cuenta de que las cosas se podrían haber hecho de una forma diferente es algo que nos ha ocurrido a muchos. Me alegra ver que haces algo por cambiarlo.
    Para cualquier cosa.

    Saludos cordiales.

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